hola 👋🏻 soy yo

Hola, mylove 

Hoy me pasó algo que me hizo pensar inmediatamente en ti.

Y me dio mucha risa porque mi primer impulso fue decir: "Esto se lo tengo que contar al Mike." Después recordé que hace mucho que ya no compartimos estas cosas y sentí ese huequito que a veces aparece.

¿Te acuerdas de cómo, cuando terminábamos el día, nos contábamos las cosas que nos habían movido?

 No para romper la confidencialidad, sino porque ambos entendemos lo que significaba un pequeño cambio en una persona. Había cosas que para cualquiera eran insignificantes y para nosotros eran enormes.

Pues hoy pasó una de ésas.

Hace algunos meses llegó conmigo un niño llamado Emilio. 

Viene de una familia muy caótica y, más allá de todo lo que trabajamos, había algo que me preocupaba muchísimo: sentía que nadie lo veía realmente. 

Era de esos niños que terminan creyendo que da igual lo que hagan porque nadie los escucha de verdad.

El proceso terminó antes de lo que yo habría querido porque su papá decidió retirarlo de las sesiones.

Y, como pasa muchas veces en este trabajo, me quedé con una pregunta sin respuesta:

¿Le habrá quedado claro que aquí sí fue visto?

No podía saberlo.
No tenía manera.
Hoy, de la nada, me escribió.

No para regresar a terapia.
No porque estuviera en una crisis.

Me mandó un video de Instagram sobre crianza y me preguntó:
¿Tú qué opinas?

Y probablemente cualquier otra persona pensaría que eso no tiene mayor importancia.

Pero tú habrías entendido inmediatamente por qué me quedé viendo el teléfono en silencio.

Porque no me estaba preguntando qué decía el video.

Me estaba preguntando cómo miraba yo esa situación.

Y, sin proponérselo, respondió la pregunta que llevaba guardando desde que se fue.

Entendí que sí supo que había un lugar donde era escuchado.

Que si un día necesitaba una referencia, sabía dónde encontrarla.

Y sentí una paz enorme.

Hoy comprendí otra cosa.
Extraño mucho poder compartir estos momentos contigo.

No porque necesite que me digas que hice un buen trabajo.
Eso, curiosamente, nunca fue lo importante entre nosotros.

Lo importante era que tú entendías por qué un mensaje así podía cambiarme el día.

Podía decirte:
"Me escribió Emilio."
Y no tenía que explicarte durante una hora por qué eso significaba tanto.

Ya conocías el idioma.
Sabías leer entre líneas.
Y creo que eso es lo que más extraño.

No sólo extraño al hombre del que me enamoré y al que amo.

También extraño al compañero con quien podía sentarme a escribirle al final del día a mirar el vuelo que habíamos hecho.

Extraño decir:
¿Viste esto?

Y que del otro lado hubiera alguien que respondiera:
Sí... sí vi lo que acabas de ver.

No para resolverme nada.
No para decirme qué hacer.
Sólo para acompañar ese instante.

Hoy entendí que ese acompañamiento fue un regalo muy grande.
Y también entendí que todavía lo extraño.

No escribo esta carta para pedirte que vuelvas.
Ni siquiera para que la leas.

La escribo porque hoy pasó algo hermoso y, por unos minutos, mi corazón fue al único lugar donde sabía que alguien habría comprendido exactamente la dimensión de esa alegría.

Si algún día vuelves a formar parte de mi vida o no, ya no lo sé.

Eso ya no me toca decidirlo a mí.

Pero sí quería decirte algo que quizá nunca te dije con estas palabras:
Gracias.

Gracias porque hubo un tiempo en el que las alegrías más profundas de mi vida no las celebraba sola.

Y eso dejó una huella muy bonita en mí.
Con amor,
Blanca
🥹
❤️

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