Se siente de la chingada
El hombre que me hizo sentir tan profundamente amada no llegó a construir conmigo la relación en la que pudiéramos experimentar ese amor cotidianamente. Y ahora miro hacia adelante preguntándome: ¿Y si esa fue toda la felicidad amorosa que me tocaba vivir? ¿Y si lo más extraordinario que experimenté fue también lo más cerca que estuve de tenerlo? Se siente de la chingada pensar que sólo eso me merecía... Si... ¡Claro que se siente de la chingada! Estoy diciendo que quiero vivir un amor completo, compartido, recíproco y presencial. Y estoy hasta la madre de que a quien más he amado y deseado es lo que siga siendo precisamente lo que me falta.