Entradas

El Lugar Donde Siguen Viviendo las Posibilidades

Hay personas que llegan a nuestra vida como una pregunta. No como una respuesta. No como una certeza. No como un destino escrito en piedra. Como una pregunta. Y las preguntas más hermosas tienen la mala costumbre de quedarse a vivir dentro de nosotros. Ella lo supo desde el principio. No el primer día. Ni la primera semana. Pero sí mucho antes de que cualquiera de los dos estuviera dispuesto a admitirlo. Había algo extraño entre ellos. Algo que no terminaba de caber en ninguna definición. Porque podían hablar durante horas. Y también podían permanecer en silencio. Podían perderse en una conversación absurda. Y terminar hablando del sentido de la existencia sin saber exactamente en qué momento había ocurrido. Era como caminar por un bosque donde los senderos cambiaban de lugar mientras avanzabas. Y a ella le encantaban los bosques. Especialmente aquellos donde todavía quedaban cosas por descubrir. Lo curioso era que él también parecía disfrutarlo. Por eso durante mucho tiempo ella pensó...

Día del Padre

Hoy es Día del Padre. Y como cada año, me encontré haciendo lo que hacemos muchas personas cuando llegan ciertas fechas: repasando ausencias. Ya felicité a Joel. Ya felicité a varios amigos que son papás. Ya vi fotografías. Ya leí mensajes bonitos. Ya vi publicaciones hablando de la importancia de la figura paterna. Y sin embargo, en algún punto del día apareció él. Mi papá. No con una imagen clara. No con una escena específica. No con una memoria particularmente importante. Apareció como aparecen algunas personas cuando llevan tiempo viviendo dentro de nosotros: como una sensación. Y me encontré pensando en algo que me dijeron después de que murió. "Tu papá hablaba mucho de ti." "Tu papá estaba orgulloso de ti." "Tu papá te quería muchísimo." Recuerdo perfectamente la sensación. No fue alivio. No fue felicidad. No fue tristeza. Fue desconcierto. Un profundo desconcierto. Porque mientras escuchaba aquellas frases, una parte de mí pensaba: ¿En serio? ¿Dónde...

Próxima parada CDMX

Del 3 al 5 de Julio estaré en Ciudad de México visitando a mi hermana. Con los años he aprendido a moverme sola. A organizar viajes, resolver pendientes, cuidar de mis hijos, sostener mi trabajo y encontrar la manera de salir adelante incluso cuando las cosas no salen exactamente como las planeé. Y, sin embargo, hay algo que sigue siendo cierto: Me gusta compartir la vida. Me gusta tener a quién contarle cuando llego a un lugar nuevo, cuando algo me sorprende, cuando me encuentro un rincón bonito o cuando simplemente quiero decir: "Ya llegué." A veces confundimos la independencia con no necesitar a nadie. Yo no lo veo así. La autonomía me ha enseñado que puedo caminar sola cuando es necesario. Pero también me ha enseñado que el cariño, la compañía y la cercanía siguen teniendo un valor inmenso. Este viaje tiene mucho de eso. Tiene el sabor de volver a ver a mi hermana, de compartir tiempo juntas, de descubrir para qué quiere verme, especialmente desde su evento cerebrovascula...

Mike de Schrödinger: Un Estudio Científico Sobre Cómo Sacar de Quicio a una Mujer Inteligente

(Versión alternativa del texto publicado previamente hoy) Durante años me sentí  enamorada de un hombre. Resultó que estaba intentando estudiar un fenómeno cuántico sin financiamiento gubernamental. Todo comenzó de forma inocente. Un hombre inteligente. Interesante. Divertido. Culto. Guapo. Conversador. Y aparentemente interesado en mí. Su nombre es Mike. El detalle importante aquí es la palabra "aparentemente". Porque después de varios años de investigación de campo, entrevistas, observación participante y análisis sistémico profundo, llegué a una conclusión científica: Mike existía simultáneamente en todos los estados posibles. —Quiero verte. —Perfecto. ¿Cuándo? —Pronto. —Voy a pedir vacaciones. —Excelente. —Sí. —¿Las pediste? —Todavía no. —Voy a ir a Tuxtla. —Maravilloso. —Sí. —¿Ya compraste el boleto? —Todavía no. —¿Entonces cuándo vienes? —Sí. 😐 Había momentos donde yo sentía que estaba hablando con un ser humano. Y otros donde sentía que estaba entrevistando a una inte...

La Puerta Entreabierta

He pensado que puedo soportar casi cualquier verdad. Una traición. Un rechazo. Una despedida. Una mentira. Incluso un corazón roto. Lo que me choca porque no  soporto para nada bien es la incertidumbre. La incertidumbre tiene una forma muy particular de devorarme. No llega de golpe. No grita. No destruye. Simplemente se sienta en una esquina de mi mente y comienza a hacer preguntas. Y después otra. Y después otra. Y después cien más. Hasta que de pronto me descubro construyendo teorías, hipótesis, mapas, explicaciones y caminos posibles para entender aquello que no logro comprender. Es una bendición cuando trabajo. Y una pesadilla cuando amo. Porque cuando amo quiero conocer al ser humano que tengo enfrente. No la máscara. No el personaje. No la versión políticamente correcta. Quiero conocer a la persona real. La que ríe. La que llora. La que se contradice. La que tiene miedo. La que desea. La que duda. La que se equivoca. Y quizá por eso terminé amando tanto a aquel hombre. Al Mik...

Cuando el amor se esconde detrás del deber

A veces las personas no se alejan de ti porque no te aman. A veces se alejan porque aman tanto que se asustan de fallar. Me pasó el amor de mi vida es así. Mi Mike. Hay corazones como el suyo que aprendieron que amar significa cargar. Resolver. Proteger. No equivocarse. Llegar con todo listo. Ser suficientes. Y desde afuera aparecen distantes. Pero por dentro muchas veces hay alguien peleando una batalla silenciosa tratando de convertirse en alguien digno de lo que ama. El problema es que el amor no  está pidiendo perfección. A veces solo está pidiendo presencia. No pide un castillo. Pide sentarse juntos mientras se construye una casa. No pide que nunca tengas miedo o enojo. Pide que no desaparezcas cuando lo tienes. No pide que llegues sin heridas. Pide que no escondas tu corazón detrás de ellas. Porque el deber ese del que tanto me hablaba yo sabía que puede nacer de lo más hermoso: Responsabilidad, cuidado, protección, amor. Te prometo que sí lo veía y por supuesto que lo sentí ...

¿Dónde estás?

¿Dónde estás? Anoche me pregunté antes de ir a dormir: ¿Dónde estás? Y entonces en sueños caminé. No hacia una dirección.  Hacia una historia. Abrí puertas. Recorrí habitaciones. Toqué paredes donde aún vivían ecos. Porque entendí que cuando buscamos a alguien que amamos, no buscamos solamente un cuerpo. Buscamos todos los momentos donde esa persona existió. Entonces amaneció y me pregunté: ¿Dónde está el niño de seis años que caminaba conmigo después de la escuela? Ese niño que todavía no sabía de miedos, responsabilidades ni futuros imposibles. Ese niño que simplemente caminaba a mi lado porque quería caminar conmigo. ¿Dónde está el joven de la moto? El que apareció otra vez en una esquina de mi vida como si el universo tuviera un sentido del humor extraño. El que volvió con heridas en el cuerpo y una historia todavía abierta. El que quería hacerlo todo bien. Tan bien... Que no vio que algunas cosas ya estaban bien simplemente porque eran verdad. ¿Dónde está el hombre que me decí...