Cuando el amor se esconde detrás del deber

A veces las personas no se alejan de ti porque no te aman.

A veces se alejan porque aman tanto que se asustan de fallar. Me pasó el amor de mi vida es así. Mi Mike.

Hay corazones como el suyo que aprendieron que amar significa cargar.

Resolver.
Proteger.
No equivocarse.
Llegar con todo listo.
Ser suficientes.

Y desde afuera aparecen distantes.

Pero por dentro muchas veces hay alguien peleando una batalla silenciosa tratando de convertirse en alguien digno de lo que ama.

El problema es que el amor no  está pidiendo perfección.

A veces solo está pidiendo presencia.

No pide un castillo. Pide sentarse juntos mientras se construye una casa.

No pide que nunca tengas miedo o enojo. Pide que no desaparezcas cuando lo tienes.

No pide que llegues sin heridas. Pide que no escondas tu corazón detrás de ellas.

Porque el deber ese del que tanto me hablaba yo sabía que puede nacer de lo más hermoso: Responsabilidad, cuidado, protección, amor. Te prometo que sí lo veía y por supuesto que lo sentí y claramente lo observé.

Pero...

Incluso algo hermoso puede convertirse en una prisión cuando olvida su propósito. Y siento que eso le pasaba.

Porque llega un momento donde la persona ya no está cuidando el vínculo… Está cuidando su miedo a perderlo.

Quiere evitar causar dolor.

Y termina causando dolor con su ausencia.

Quiere evitar fallar.

Y falla en lo único que realmente importaba:
Estar.

A veces la mayor prueba de amor no es prometer un futuro perfecto. 

Es tener el valor de aparecer imperfecto en el presente.

Porque la vida no espera a que tengamos todo resuelto para empezar.

La vida sucede mientras aprendemos.
Mientras tenemos miedo.
Mientras cambiamos.
Mientras construimos.

Y quizá desde mi perspectiva amar no es decir:
“cuando resuelva, cuando las circunstancias cambien, cuando sea suficiente, cuando... (Ponga aquí su pretexto favorito) llegaré.”
Quizá amar también es poder decir: “Amor, todavía estoy aprendiendo, pero aquí estoy.”

Y jamás es tarde para hacerlo.

Entradas más populares de este blog

El amor

A dónde sea que vayas

Irracional irrazonable