¿Dónde estás?
¿Dónde estás? Anoche me pregunté antes de ir a dormir:
¿Dónde estás?
Y entonces en sueños caminé.
No hacia una dirección.
Hacia una historia.
Abrí puertas.
Recorrí habitaciones.
Toqué paredes donde aún vivían ecos.
Porque entendí que cuando buscamos a alguien que amamos, no buscamos solamente un cuerpo.
Buscamos todos los momentos donde esa persona existió.
Entonces amaneció y me pregunté:
¿Dónde está el niño de seis años que caminaba conmigo después de la escuela?
Ese niño que todavía no sabía de miedos, responsabilidades ni futuros imposibles.
Ese niño que simplemente caminaba a mi lado porque quería caminar conmigo.
¿Dónde está el joven de la moto?
El que apareció otra vez en una esquina de mi vida como si el universo tuviera un sentido del humor extraño.
El que volvió con heridas en el cuerpo y una historia todavía abierta.
El que quería hacerlo todo bien.
Tan bien... Que no vio que algunas cosas ya estaban bien simplemente porque eran verdad.
¿Dónde está el hombre que me decía "hola bonita"?
El de la voz que se volvió hogar.
El que llenaba las mañanas con dos palabras pequeñas.
El que hablaba y hablaba mientras yo, que siempre tengo tanto que decir, podía quedarme callada durante horas solamente escuchándolo existir.
¿Dónde está el hombre que mis hijos conocieron?
El que sin vivir bajo nuestro techo dejó semillas.
El que dio consejos.
El que se preocupó.
El que tuvo miedo de hacer daño sin darse cuenta de que también estaba haciendo bien.
El hombre que no era su padre...
pero que por momentos les regaló presencia de padre.
¿Dónde está el hombre detrás del miedo?
Ese que yo veía.
El que se escondía detrás de los planes.
Detrás del “un día”.
Detrás del “cuando todo esté listo”.
El que quería construir un castillo perfecto sin darse cuenta de que yo habría sido feliz sentada con él en la tierra mirando las estrellas.
Y después de buscar y buscar...
entendí algo.
No estaba perdido.
Todas esas versiones, todos esos hombres existieron.
Todos fueron reales.
Todos son él.
Pero ninguno puede regresar exactamente igual.
Porque el tiempo ya caminó.
Y yo también.
Así que hoy dejo de buscar en habitaciones antiguas.
Dejo de llamar a puertas donde solo viven recuerdos.
Porque si algún día vuelvo a encontrarlo...
Ya no será el niño.
No será el joven.
No será el recuerdo.
Será el hombre que exista ese día.
Y yo tampoco seré la niña que caminaba a con el a mi casa.
Ni la joven que corrió cuando se abrió la ceja y en la moto chocó.
Ni la mujer esperando un "algún día".
Seré yo.
La de ahora.
Y si un día aparece caminando hacia mí...
Lo voy a ver. Así como llegue. Así como esté. Lo voy a VER.