La muchosidad...

Mike.
¿Ya viste las dos moscas?
Llevan un buen rato pegándose contra la misma malla.
No entienden que por ahí no van a salir.
Y qué crees...
No me he levantado a ayudarles.
Jajajaja.
Sí.
Ya sé.
Yo tampoco me la creo.
También pasó un cotorrito.
Venía haciendo ese ruidito que hacen los cotorritos.
No sé cómo se llama.
Pero pasó.
Y luego se prendió la bomba del agua.
Y unos perros empezaron a ladrar bien lejos.
Y mientras todo eso pasa...
Aquí sigo.
Acostada.
Desparramada.
¿Ya viste que siempre me acuesto del lado izquierdo?
Hasta ahorita me di cuenta.
Me acomodé igualito que siempre.
Como si mi cuerpo dijera:
"Aquí."
Y yo le contesté:
"Nel."
Porque esta cama también tiene lado derecho.
Y también tiene en medio.
Y también tiene diagonal.
Y es mi cama.
Toda.
No nomás un pedacito.
Oye...
Creo que ya encontré una palabra.
Muchosidad.
Jajajaja.
No existe.
Pero sí existe.
Porque tú eres un montón de cosas.
Y yo también.
Y cuando platicámos...
Nuestras muchosidades platican también. O platicaban.
No sé cómo explicarlo.
Bueno...
No quiero explicarlo.
Nomás pasa.
Como cuando te digo:
"Voltea."
Y tú volteas.
Y ya.
No preguntas para qué.
Nomás ves conmigo.
Eso me gusta mucho.
Porque así siento que las cosas existen dos veces.
Una porque pasan.
Y otra porque tú también las viste.
Ahorita estoy sintiendo el peso de mi cuerpo sobre la cama.
Nunca lo había sentido así.
Bueno...
A lo mejor sí.
Pero apenas me estoy dando cuenta.
Y está padre.
Porque no estoy haciendo nada.
Nomás estoy aquí.
Y me acordé de ti.
No porque esté triste.
Bueno...
Sí tantito. Bueno muchote.
Pero más porque quería enseñártelo.
Como las moscas.
Como el cotorrito.
Como el lado izquierdo de la cama.
Como la palabra muchosidad.
Porque luego pienso, siento, existo y...
Tú también has de estar viendo un montón de cosas.
Y yo ya no las veo.
Y eso sí está medio feo.
Porque seguro también tienes cotorritos.
Y perros.
Y cosas raras que nomás tú notas.
Y yo me las estoy perdiendo.
Pero bueno.
Mientras tanto...
Te sigo guardando un montón de:
"¡No manches! ¡Ya viste!"
Porque si un día nos volvemos a encontrar...
Tengo muchísimas cosas que enseñarte.
Y una cama nueva.
Que ya descubrí...
Que sí puedo disfrutarla yo solita.
Y me gustaría que vinieras a ver junto conmigo a través de la ventana de mi cuarto y pues ya.

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