Próxima parada CDMX
Del 3 al 5 de Julio estaré en Ciudad de México visitando a mi hermana.
Con los años he aprendido a moverme sola. A organizar viajes, resolver pendientes, cuidar de mis hijos, sostener mi trabajo y encontrar la manera de salir adelante incluso cuando las cosas no salen exactamente como las planeé.
Y, sin embargo, hay algo que sigue siendo cierto:
Me gusta compartir la vida.
Me gusta tener a quién contarle cuando llego a un lugar nuevo, cuando algo me sorprende, cuando me encuentro un rincón bonito o cuando simplemente quiero decir: "Ya llegué."
A veces confundimos la independencia con no necesitar a nadie. Yo no lo veo así.
La autonomía me ha enseñado que puedo caminar sola cuando es necesario. Pero también me ha enseñado que el cariño, la compañía y la cercanía siguen teniendo un valor inmenso.
Este viaje tiene mucho de eso.
Tiene el sabor de volver a ver a mi hermana, de compartir tiempo juntas, de descubrir para qué quiere verme, especialmente desde su evento cerebrovascular de hace 2 años y de salir un poco de la rutina así cómo permitirme descansar.
También tiene algo de nostalgia.
Porque hay una persona (cof cof) cuya presencia se extraña incluso cuando aparentemente estamos en otro camino.
Una persona con quien quisiera compartir una conversación, una comida, una llegada al aeropuerto o simplemente el relato de lo que va ocurriendo durante el día. Na. Aún quiero compartir toda la vida.
Y está bien.
La vida no siempre me concede todas las presencias que quisiera, pero sí me ofrece la oportunidad de seguir viviendo, descubriendo y agradeciendo las que sí están.
Así que ahí les voy con el corazón abierto CDMX!
A reencontrarme con mi hermana.
A descansar un poco.
A observar nuevos paisajes.
Y a dejar que producción (El universo y Dios) haga lo suyo.
Porque si algo me ha enseñado la vida, es que muchas veces las mejores escenas aparecen cuando dejamos espacio para que sucedan.
Con cariño,
Blanca